La
verdad de los hechos
Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres
En la ceremonia donde se
celebró el 25 de noviembre, Día Internacional
contra la Violencia hacia las Mujeres, la Secretaría
de Salud dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional
sobre violencia contra las mujeres que permitirá a las
instituciones públicas y al sector salud en particular,
contar con información precisa de carácter nacional
que permita la toma de decisiones y el diseño de programas
y políticas públicas para abatir este problema.
Llevada a cabo entre 26
mil 42 usuarias de unidades de primer y segundo nivel de la
Secretaría de Salud, el IMSS y el ISSSTE en todo el territorio
nacional, la muestra revela cifras que confirman el problema
de salud pública en que se ha convertido la violencia
familiar. Por ejemplo que una de cada cinco mujeres mexicanas
mayores de 15 años que acudió a consulta sufrió,
en el año previo a la entrevista, violencia sicológica,
física, económica o sexual por parte de su pareja.
Resalta la vinculación como detonante de esta violencia
el consumo de alcohol en los varones agresores; como en su caso
la falta de instrucción escolar, en las mujeres agredidas.
Aun más, el 60.4
por ciento de las entrevistadas declaró haber sufrido
o sufrir algún tipo de violencia en su vida, mientras
que la edad promedio de las consultadas (de 35.8 años)
reveló que justo en el momento de mayor plenitud y desarrollo
de sus capacidades físicas y mentales, se encuentran
atrapadas en relaciones violentas pues la mayoría son
casadas y con la limitante cultural y laboral de un nivel educativo
entre primaria y secundaria.
El contexto es claro también
en las asignaciones sociales, pues un porcentaje importante
de mujeres encuestadas tiene como centro de sus actividades
el trabajo en el hogar, con todo lo que implica sociocultural
y económicamente. Sin embargo, la proporción de
mujeres que trabajaron (33.7 por ciento ) y que no trabaja por
diversas razones (16.2 por ciento ) representa a la mitad de
las mujeres en el estudio.
La violencia tiene repercusiones
económicas para el hogar debido a la utilización
de servicios de salud y ausencia laboral. Sobre las repercusiones
que en la salud tiene vivir relaciones violentas y que constituye
una de las formas más sutiles y difíciles de reconocer,
los datos arrojaron que los trastornos emocionales, en particular
la depresión, fue uno de los factores que más
sobresalió, aunado a la alta prevalencia de consumo de
medicamentos o remedios para calmar el dolor (59.8 por ciento
) y el cansancio que declararon sentir (69.3 por ciento ).
Muchos de las variantes
que conforman el caleidoscopio de la violencia, lo constituye
el hecho de que un porcentaje importante de mujeres es vulnerable
a sufrir violencia en algún momento de su vida, sin importar
el que su relación haya terminado (34.5 por ciento) lo
que da idea de la complejidad del fenómeno y cómo
su análisis no puede partir de consideraciones simplistas.
En este rubro se incluyó a las mujeres que declararon
violencia de pareja actual o en algún momento de su vida
o hayan sido golpeadas o maltratadas por familiares y el maltrato
durante la niñez.
Los porcentajes sobre el
tipo de violencia sufrida por las encuestadas son los siguientes:
un 19.6 por ciento vive violencia psicológica o emocional;
física, 9.8 por ciento , sexual 7 por ciento , y económica
5.1 por ciento. Aunque es muy probable que un número
importante de ellas vivan mas de una al mismo tiempo.
Los diferentes tipos de
violencia que sufre la mujer se manifiestan iniciando con empujones,
sacudidas, jaloneos, torceduras de brazo, golpes con mano o
puño hasta alcanzar niveles de mayor intensidad como
son las quemaduras, intento de asfixia, ataque con arma punzocortante
y disparos de arma de fuego.
La utilización de
servicios de salud para la atención de lesiones producidas
durante el hecho violento, están estrechamente relacionadas
con la gravedad de las lesiones, que van, desde el presentar
heridas que hayan requerido ser suturadas, las fracturas y pérdida
de algún diente, hasta el haber requerido ser hospitalizada.
Sin embargo, llama la atención que el 33% y 38.2% de
las mujeres que tuvieron fracturas o que requirieron suturas
respectivamente, no acudieron a ninguna institución de
servicios de salud para su atención, lo que apunta a
la permanencia del estigma que rodea a la violencia familiar
y que lleva a que sus víctimas no se atrevan a buscar
ayuda o no sepan cómo hacerlo.
La violencia también
se expresó, a decir de las entrevistadas, a través
del control con no darle dinero o quitárselo, la exigencia
para tener relaciones sexuales, amenazas de irse con otras mujeres
si no accede a tener relaciones, y el uso de la fuerza física.
Para los coordinadores de
esta encuesta, Gustavo Oláiz, Blanca Rico y Aurora del
Río, el sondeo proporciona información sobre el
impacto que la violencia tiene sobre la salud de las mujeres,
permite conocer, desde la perspectiva de las propias mujeres,
las limitaciones y obstáculos para conseguir ayuda, detectar
a quienes la han solicitado o no y cuáles han sido las
razones.
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