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Una de cada 5 mujeres sufre violencia de pareja actualmente.                              En la infancia el 42% de las mujeres encuestadas fueron golpeadas, 21% insultadas y 16% humilladas por sus padres y/o familiares.                              Las mujeres no buscan ayuda por falta de confianza, vergüenza o porque consideran la violencia de pareja como algo privado.                              Durante el embarazo 8% de las mujeres encuestadas sufrieron humillaciones, 6% fueron obligadas a tener relaciones sexuales y 5% golpeadas por sus parejas.

Definiciones

Para los fines de esta Norma se entenderá por:

4.1 Atención médica de la violencia familiar, al conjunto de servicios que se proporcionan con el fin de promover, proteger y restaurar la salud física y mental, de las y los usuarios involucrados en situación de violencia familiar. Incluye la promoción de relaciones no violentas, la prevención de la violencia familiar, la detección y el diagnóstico de las personas que viven esa situación, la evaluación del riesgo en que se encuentran, la promoción, protección y restauración de su salud física y mental a través del tratamiento o referencia a instancias especializadas.

La atención médica a la violencia familiar incluye los procedimientos necesarios para prevenir, diagnosticar y tratar los daños físicos y psicológicos de las personas en riesgo o en situación de violencia familiar.

4.2 Consejería, al proceso de análisis y apoyo, mediante el cual la o el prestador de servicios de atención médica, con los elementos que se desprenden de la información recabada, ofrece alternativas a la o el usuario respecto de su situación.
4.3 Detección de probables casos, a las actividades que en materia de salud están dirigidas a identificar a las o los usuarios que se encuentran involucrados en situación de violencia familiar, entre la población en general.

Contrario a lo que muchas personas suponen, gran cantidad de las mujeres agredidas desea hablar sobre la violencia que sufre. Sin embargo, generalmente no lo hacen debido a que el personal de salud no da lugar a que ellas lo comenten. Es recomendable aplicar rutinariamente un cuestionario prediseñado a todas las mujeres que solicitan servicios de salud, independientemente del motivo de consulta. Los resultados deberán ser registrados en la historia clínica o en el reporte del interrogatorio de trabajo social. También, es importante contar con una lista de otras instancias u organismos para referir a las pacientes que lo requieran. Los formatos de estos materiales deben ser incorporados al manual de procedimientos de cada institución.

4.4 Discapacitado o persona con discapacidad, al ser humano que presenta de manera temporal o permanente una disminución en sus facultades físicas, mentales o sensoriales que le limitan realizar una actividad considerada como normal.
4.5 Educación para la salud, al proceso de enseñanza-aprendizaje que permite, mediante el intercambio y análisis de la información, desarrollar habilidades y cambiar actitudes, encaminadas a modificar comportamientos para cuidar la salud individual, familiar y colectiva y fomentar estilos de vida sanos.
4.6 Expediente clínico, al conjunto de documentos escritos, gráficos e imagenológicos, en los cuales el personal de salud deberá hacer los registros, anotaciones y certificaciones correspondientes a su intervención, con arreglo a las disposiciones sanitarias.
4.7 Grupos vulnerables, a las niñas, niños, adolescentes; mujeres embarazadas o personas en situaciones especialmente difíciles; adultos mayores; hombres y mujeres con enfermedad física o mental discapacitante, o en desventaja física, económica o cultural.

Las personas vulnerables son aquellas que tienen menor poder físico, social, económico o mental que los agresores actuales o potenciales.
La vulnerabilidad se mide con relación al menor o mayor riesgo de ser víctima de episodios de violencia por abuso de poder.

4.8 Identificación del grado de riesgo, a la valoración que a través de un interrogatorio mínimo, permite identificar la presencia del maltrato, la probabilidad de incremento de la frecuencia y la gravedad del mismo debido a violencia familiar, entre las o los usuarios en situación de riesgo o entre la población en general.

Es posible conocer el grado de riesgo de ser víctima de la violencia familiar que presenta cada persona evaluada con base en una serie de indicadores ya establecidos. El escrutinio o tamizaje rutinario permite identificar aún a aquellas víctimas que no se reconocen como tales. Muchas de las mujeres afectadas por la violencia familiar aprendieron que el maltrato de cualquier índole es una forma “natural” de relación.
El prestador de servicios debe identificar el grado de riesgo para poder orientar a las víctimas actuales o potenciales sobre las alternativas disponibles. Entre éstas, se encuentra el acudir a otra institución u organismo especializado con capacidad de resolución legal o de brindar orientación.
Actualmente se está construyendo una red de referencia y contrareferencia que estará disponible en breve en la página http:www.mujerysalud.gob.mx

4.9 Indicadores de abandono, a los signos y síntomas, físicos o psicológicos, debidos al incumplimiento de obligaciones entre quien lo sufre y quien está obligado a su cuidado y protección, que pueden manifestarse en la alimentación y en la higiene, en el control o cuidados rutinarios, en la atención emocional y el desarrollo psicológico o por necesidades médicas atendidas tardíamente o no atendidas.

Los signos y síntomas de abandono pueden ser muy diversos dependiendo de la posición que cada persona ocupa al interior de la familia. Por ejemplo, en el caso de niños y niñas la pérdida de la cartilla de vacunación por parte de los padres, puede ser un indicador de abandono.
En el caso de los ancianos, algunas lesiones pueden denotar falta de atención, al igual que enfermedades no tratadas o mal atendidas.
En las mujeres, algunos indicadores de abandono pueden ser la falta de cuidado en su aspecto o higiene personal, el no someterse a estudios de rutina o el llegar sin compañía al hospital para ser atendidas por parto.


4.10 Indicadores de maltrato físico, a los signos y síntomas -hematomas, laceraciones, equimosis, fracturas, quemaduras, luxaciones, lesiones musculares, traumatismos craneoencefálicos, trauma ocular, entre otros-, congruentes o incongruentes con la génesis de los mismos, recientes o antiguos, con y sin evidencia clínica o mediante auxiliares diagnósticos, en ausencia de patologías condicionantes.
4.11 Indicadores de maltrato psicológicoF, a los síntomas y signos, indicativos de alteraciones a nivel del área psicológica -autoestima baja, sentimientos de miedo, de ira, de vulnerabilidad, de tristeza, de humillación, de desesperación, entre otros- o de trastornos psiquiátricos como del estado de ánimo, de ansiedad, por estrés postraumático, de personalidad; abuso o dependencia a sustancias; ideación o intento suicida, entre otros.

Algunos estudios sobre violencia familiar demuestran que la culpabilidad y baja estima son rasgos característicos de las mujeres maltratadas. Otros indicadores incluyen: confusión; falta de concentración; trastornos en la alimentación o en los hábitos de sueño; problemas en la capacidad de comunicación, soledad, vergüenza, timidez y depresión.

4.12 Indicadores de maltrato sexualF, a los síntomas y signos, físicos -lesiones o infecciones genitales, anales, del tracto urinario u orales- o psicológicos -baja autoestima, ideas y actos autodestructivos, trastornos sexuales, del estado de ánimo, de ansiedad, de la conducta alimentaria, por estrés postraumático; abuso o dependencia a sustancias, entre otros-, alteraciones en el funcionamiento social e incapacidad para ejercer la autonomía re p roductiva y sexual. FDebidos a violencia familiar

Otros indicadores de posible maltrato sexual son: el embarazo no deseado; aborto en condiciones de riesgo, abortos espontáneos; hijos o hijas con bajo peso al nacer, y enfermedad pélvica inflamatoria.

4.13 Participación social, al proceso que promueve y facilita el involucramiento de la población y las autoridades de los sectores público, social y privado, en la planeación, programación, ejecución y evaluación de programas y acciones de salud, con el propósito de lograr un mayor impacto y fortalecer el Sistema Nacional de Salud.
4.14 Prestadores de servicios de salud, a los profesionales, técnicos y auxiliares que proporcionan servicios de salud en los términos de la legislación sanitaria vigente y que son componentes del Sistema Nacional de Salud.
4.15 Resumen clínico, al documento elaborado por un médico, en el cual se registran los aspectos relevantes de la atención médica de una o un usuario, contenidos en el expediente clínico.
4.16 Usuaria o usuario, a toda aquella persona que requiera y obtenga la prestación de servicios de atención médica.
4.17 Violencia familiar, al acto u omisión único o repetitivo, cometido por un miembro de la familia, en relación de poder -en función del sexo, la edad o la condición física-, en contra de otro u otros integrantes de la misma, sin importar el espacio físico donde ocurra el maltrato físico, psicológico, sexual o abandono.

La violencia familiar también es conocida como violencia doméstica o intrafamiliar. En el mundo, no existe consenso respecto una definición de familia. Las interpretaciones giran en torno a formas de relación que comprenden desde el parentesco consanguíneo y/o legal, la unión libre, el concubinato, hasta cualquier nexo que proporcione a las personas un sentir de convivencia o vínculo familiar.
Las agresiones que forman parte de la violencia familiar no sólo ocurren en el lugar de habitación. También, pueden suceder en lugares públicos o en otros espacios sin que por ello dejen de ser actos de violencia familiar.

La violencia familiar comprende:

4.17.1 Abandono, al acto de desamparo injustificado, hacia uno o varios miembros de la familia con los que se tienen obligaciones que derivan de las disposiciones legales y que ponen en peligro la salud.
4.17.2 Maltrato físico, al acto de agresión que causa daño físico.
4.17.3 Maltrato psicológico, la acción u omisión que provoca, en quien lo recibe alteraciones psicológicas o trastornos psiquiátricos.
4.17.4 Maltrato sexual, a la acción u omisión mediante la cual se induce o se impone la realización de prácticas sexuales no deseadas o respecto de las cuales se tiene incapacidad para consentir.

El maltrato psicológico también incluye episodios de intimidación, comentarios despectivos y humillaciones.
Las relaciones sexuales forzadas en la pareja, también son consideradas violaciones y las víctimas deben recibir la atención adecuada.
El maltrato sexual también comprende la prohibición del libre acceso y uso a métodos anticonceptivos y para la prevención de ITS.
El maltrato sexual contra menores es un delito cuya denuncia es obligatoria ante las autoridades competentes y que se persigue de oficio. La omisión de la denuncia podría constituir la comisión de un delito.
Varios organismos internacionales incluyen en la tipología de la violencia familiar a las siguientes manifestaciones:
• Violencia patrimonial: se refiere al control del patrimonio, herencia o bienes materiales de la pareja o los hijos.
• Violencia económica: se refiere al control del dinero, a no informar el monto de los ingresos familiares y a impedir el acceso a ellos.