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Una de cada 5 mujeres sufre violencia de pareja actualmente.                              En la infancia el 42% de las mujeres encuestadas fueron golpeadas, 21% insultadas y 16% humilladas por sus padres y/o familiares.                              Las mujeres no buscan ayuda por falta de confianza, vergŁenza o porque consideran la violencia de pareja como algo privado.                              Durante el embarazo 8% de las mujeres encuestadas sufrieron humillaciones, 6% fueron obligadas a tener relaciones sexuales y 5% golpeadas por sus parejas.

Día de los Derechos Humanos
10 de diciembre

Las fuentes más antiguas acerca de los derechos humanos se encuentran en las culturas griega y romana. Ellos desarrollaron el concepto de derecho natural, es decir, el conjunto de normas que los hombres deducen de la intimidad de su conciencia y que estiman como la expresión de la justicia.

De aquellas primeras expresiones del reconocimiento de la persona, se ubican las primeras luchas por la dignidad humana. Entre ellas destaca la Proclamación de Respeto a la Libertad de todos los Hombres elaborada por Cicerón.

Sin embargo, estos derechos eran concedidos a los ciudadanos, es decir a los hombres libres que poseían bienes, por lo tanto se encontraban excluidos los esclavos, los extranjeros y las mujeres. Para el caso de la esclavitud, ésta se mantuvo hasta la Edad Media, cuando los esclavos consiguieron la emancipación para convertirse en siervos. Pero las mujeres no corrieron con la misma suerte y se mantuvieron bajo la tutela de los varones.

A la caída del Imperio Romano surgieron manifestaciones de protección de ciertos derechos y garantías individuales, tanto en el derecho canónico como en las reivindicaciones de grupos o sectores sociales frente al soberano y la nobleza. Se produjo una importante legislación de los derechos humanos como límite a la acción gubernamental, como el Petition of Rights, de 1628, que obligó a Carlos I de Inglaterra a ampliar los principios de la Carta Magna; y el Habeas Hábeas Amendment Act, de 1679, por el cual se crea el primer recurso de libertad persona contra las detenciones arbitrarias.

Pero lo que marcó la época fue sin duda la lucha contra el abuso de poder por parte de los gobernantes: el famoso Bill of Rights que postula la existencia de una serie de derechos y libertades frente al monarca.

Con la aparición de los movimientos revolucionarios que se iniciaron en Francia y se extendieron por Europa, así como los movimientos independentistas en América, comenzaron las grandes declaraciones de los derechos humanos que abordaron con nitidez el problema de los derechos humanos. La Declaración de Derechos, de Virginia, Estados Unidos, en 1714. Y la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, de 1789, producto de la Revolución Francesa; ambos documentos imponían, además, límites a la autoridad del Estado.

En esa época los derechos humanos alcanzaron su carácter universal, al ser incorporados en el marco jurídico constitucional de casi todas las naciones. En la actualidad, los derechos han experimentado un gran impulso al ampliarse su ámbito e incluir derechos de tipo social, económico y cultural. Fruto de esa evolución han sido la firma de declaraciones, convenios y tratados en el plano internacional o continental, así como el seguimiento, a través de comisiones, de los compromisos que los gobiernos han adquirido.

La promoción y protección de los derechos humanos ha sido una de las mayores preocupaciones para las Naciones Unidas desde 1945, fecha en la cual los países fundadores de la Organización, acordaron impedir que los horrores de la Segunda Guerra Mundial se reprodujeran. Tres años después, en la Declaración Universal de los Derechos del Humanos, se estableció que el respeto a los derechos humanos y a la dignidad de la persona humana "son los fundamentos para la libertad, justicia y paz en el mundo".

En 1950 la Asamblea General invitó a todos los Estados miembros y a las organizaciones interesadas a que observaran el 10 de diciembre de cada año como Día de los Derechos Humanos. Sin embargo nunca como hoy el respeto a los derechos humanos y su indispensable respeto por el derecho internacional había sufrido tantos reveses.

Si hacemos eco a la reflexión del secretario actual de la ONU, Koffi Annan, de que “Uno de los legados más importantes del siglo XX fue el desarrollo del derecho internacional (humanitario, penal, para los refugiados y la legislación sobre derechos humanos) que, tomado en su conjunto, entendido adecuadamente y aplicado de manera efectiva, sirve para proteger a los individuos de la injusticia, el trato arbitrario y los ataques contra la seguridad fundamental.

Con frecuencia, estas leyes no se respetan y, a menudo, las leyes nacionales se alteran para amparar con un manto de legitimidad las violaciones de derechos humanos fundamentales y las infracciones de libertades civiles”.

Merece destacar que hoy día éste derecho debe aplicarse a fuertes y débiles en el concierto de países que componen la geopolítica mundial Ahí radica la relevancia de su aplicación. Pues la fuerza del estado de derecho radica en el poder de aplicación universal y hasta el momento es la herramienta más efectiva para luchar contra el terrorismo, y al mismo tiempo la mejor garantía de seguridad y libertad.

Los acontecimientos recientes de guerras y ataques terroristas dejan evidencia que ningún país está exento de padecer terrorismo y por ello requiere echar a andar las herramientas que hemos construido a través de los años para que el respeto de los derechos humanos no sean letra muerta.

Ahora bien, en esta recapitulación histórica de lo que ha sido el desarrollo de los instrumentos jurídicos regulatorios, no podemos dejar de fuera la situación de las mujeres en el mundo. Una lucha independiente que indudablemente aún está inacabada y que constituye uno de los grandes retos internacionales. Especialmente si pensamos que fue hasta 1993 durante la Conferencia Internacional sobre Derechos Humanos en Viena, Austria, que se reconoció que:

“Los derechos Humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los Derechos Humanos Universales. La plena participación en condiciones de igualdad de la mujer en la vida política, civil económica, social y cultural, en los planos nacional, regional e internacional y la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el sexo, son objetivos prioritarios de la comunidad internacional. La violencia y todas las formas de acoso y explotación sexuales, en particular las derivadas de prejuicios culturales y de la trata internacional de personas, son incompatibles con la dignidad de la persona humana y deben ser eliminadas”.

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